La preparación de Filosofía se estructura en tres bloques integrados:
- Temario (prueba teórica)
- Supuestos prácticos
- Programación y defensa
La distribución aproximada del trabajo a lo largo del curso es:
- 50% Temario
- 30% Supuestos prácticos
- 20% Programación y defensa
Esta distribución responde a la naturaleza específica de la especialidad. En Filosofía, la primera prueba (tema + práctico) suele ser altamente selectiva. No basta con memorizar contenidos: se exige capacidad argumentativa, claridad conceptual y dominio del comentario filosófico.
Por este motivo, el temario se trabaja con profundidad conceptual y conectado con la práctica y la lectura de textos filosóficos clásicos y actuales.
Los supuestos prácticos no se entienden como un bloque independiente, sino como la aplicación del temario: comentario de texto, análisis de dilemas, desarrollo argumentativo, diseño de actividades didácticas y resolución fundamentada de situaciones educativas.
La programación y defensa se trabajan de forma progresiva y paralela, siguiendo una secuenciación clara (legislación, currículo, situaciones de aprendizaje, evaluación y atención a la diversidad), de manera que el opositor la construya con solidez y coherencia desde el inicio.
Este enfoque permite preparar la oposición como un sistema integrado y no como compartimentos estancos.